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Historia de la construcción de la Basílica.
El área adonde ahora se encuentra la iglesia de Sant’Andrea della Valle fue definida por la plaza llamada “di Siena”, porque el palacio hecho construir por el cardenal sienés Eneas Silvio Piccolomini (luego Papa Pío II) la ocupaba enteramente. Constancia Piccolomini de Aragón, duquesa de Amalfi y condesa de Celano dejó en herencia el palacio de familia, el 20 de junio de 1582, a los Clérigos Regulares Teatinos, la orden fundada por Cayetano de Thiene y Juan-Pedro Garafa, luego Papa Paulo IV. Los Teatinos, desde el antiguo nombre de la ciudad de Chieti de la que el Carafa estuvo obispo, tomaron posesión del edificio en el 1586, acogiendo la solicitud de la Piccolomini de erigir una iglesia dedicada a San Andrés protector de Amalfi. Se volvió mecenas y protector de la iniciativa el cardenal Alfonso Gesualdo que en el 1588 encargó Yago Della Porta, su arquitecto de confianza, de emprender el proyecto. Ahora comienzan las controversias por la construcción de esta iglesia, puesto que los Teatinos favorecían las propuestas presentadas por el arquitecto de la congregación Francisco Grimaldi. Se decidió por un compromiso entre los dos proyectos. Se adquirió además otro espacio por la construcción y, entre el 1590 y el 1591, fue derribada la pequeña iglesia de San Sebastián para ampliar la calle delante de la nueva iglesia.
Desde el momento de la nueva disposición del área tanto la plaza como la iglesia tomaron nombre de la cercana residencia del Cardenal Della Valle. Entre el 1591 y el 1594 empezaron los trabajos de la construcción de los cimientos, mientras que la estructura mural fue empezada en el 1594 para terminarse en el 1596.
Entre el 1596 y el 1599 fueron completadas las capillas y la cobertura de la bóveda de la nave. En el 1599-1600 fue encargada la fachada de la iglesia, pero después de la muerte del Gesualdo en el 1603 vinieron a faltar los fondos financieros y la construcción fue suspendida temporalmente. En el 1608 fue retomada a iniciativa del Cardenal Alejandro Peretti Montaldo que encargó de la dirección de la edificación a Carlos Maderno. En el 1620 fue levantado el tambor octagonal de la cúpula con ventanas rectangulares separadas por columnas gemelas divididas en secciones iguales. El mismo motivo arquitectónico fue repetido en la linterna, diseñada por Francisco Borromini que trabajó personalmente a la realización de los capiteles originales. La cúpula, divididas por nervaduras, fue inaugurada en el 1622. La iglesia fue completamente cubierta en el 1625, siempre por merito del Cardenal Peretti, y consagrada en el 1650, aunque todavía faltara una fachada digna de aquel proyecto: en efecto la fachada existente en aquel entonces consistía de una albañilería desnuda y sin algún estilo arquitectónico. El arquitecto Carlos Rainaldi, por fin, consiguió el encargo de completar la nueva fachada en travertino, la que fue edificada entre el 1655 y el 1665, utilizando el proyecto ejecutado por el Maderno, pero devolviéndolo más sobrio y con un rico dibujo con claroscuros más marcados. Ésta es la primera y más importante fachada de la arquitectura barroca en Roma. |